::: LAS AVENTURAS DE UN GAMBITERO  :::
::: Muchachada
lunes :: 17 de septiembre de 2007 :: 13:46
escuchando: ' Snow Patrol - Chasing Cars '


Vale... la vuelta al mundo real ha sido demasiado traumática... con el buen ritmo que llevaba en veranito ha sido poner el pie en los Madriles y la debacle se abalanza sobre uno... volvemos a la jornada partida, a los viajecitos por la geografía ehpañola y como no a los cruces matutinos con el estirao del banco, la jamona de la tienda y la lumi que regresa del puticlub.

Pero la vuelta al cole trae cosas buenas de vez en cuando y no me estoy refiriendo al coloque producido por aspirar el aroma de los libros nuevos o el del forro de ironfix.

Este año, con el otoño regresan, aunque con nuevo formato, nuestros referentes culturales, los maestros, los únicos e irrepetibles... los chanantes !!!

Y lo hacen en la pública, en la dos, los miércoles por la noche, con un nuevo pograma titulado como no podía ser de otra forma Muchachada Nuí. Así que a partir de pasao mañana, a ver que da de si la media horita chanante que nos han preparao.

Como sois unos perretes, os pongo los teaser que han estado repartiendo tollinas durante el verano...













... de nadaaaaa ...

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::: Torremolinos 98
viernes :: 31 de agosto de 2007 :: 00:21
escuchando: ' The Chemical Brothers - The Salmon Dance '



Se que algunos de vosotros estais esperando que relate la historia del eterno agradecimiento que les di a un par de drogadizos en plena calle cuando intentaban robarme el coche, pero es que, el ir y venir desde la tumbona a la barra del bar de la piscina a reponer el cubata de Arehucas con cocacola no hace mas que recordarme historias playeras, como la del espantoso suceso en el que el único negro de todo Sitges me chorizó impunemente la mochila, y asistí imperturbable a una colorida denuncia con un sargento gáyer de la Guardia Cerril, de perfecta dentadura, sonrisa profidén y pecholobo tostado al sol.


Pero creo que esa la dejare para mas adelante. El relato que ahora nos ocupa versa, como no podía ser de otra forma, de fiestas playeras, alcohol y trasnoche.


Por poneros en situación os detallaré el environment: Feria de Málaga. Muy pasada la medianoche. Ya había recorrido todas las casetas de la feria a las que nos habían dejado entrar, junto a dos compañeras de curro y dos azafatos de vuelo, gáyers of course, gracias a cuyas indumentarias ( pantalon de pitillo color mostaza brillante, camiseta de Sport Billy sin mangas, y moñitos de colores en el pelo ) teníamos vetado el acceso a casi todos los recintos de la feria.


Puesto que el nivel de rebujitos sobrepasaba con creces el máximo permitido, y a la hora de soplar por el pitorro fijo que la autoridad competente me iba a plantar un sobresaliente, tomé la oportuna decisión de terminar la fiesta de la forma mas romántica posible, viendo amanecer en la playa... así que, únanimemente, es decir, yo solo, me fui tuanquilamente hacia la playita mas cercana, o mas éxactamente, a la única que recordaba a aquellas horas: Torremolinos.


Los primeros rayos de sol comenzaban a calentar mis zapatillas cuando el organismo me dejo caer que el se piraba a hacer un poco de catrix. No podía mas. Decidí pues acompañarlo al único sitio donde me dejarían dormir esa amanecida, ese lugar que ha soportado inmutable mis ronquidos, potas y sobadas: el asiento delantero de mi coche.


Pero haciendo caso a mi contactólogo, que una vez me echó la bronca por no limpiar las lentillas, ese día le iba a hacer caso y como buen paciente, me las quitaría, las lavaría un poquito, y a la funda. Justo en el instante en el que la yema del dedo iba a pegarse cual spiderman a la superficie de la lente, cai en la cuenta de una cosa: que no se puede salir precipitadamente de casa de uno en dirección a una feria situada a casi quinientos kilómetros sin hacer algo de previsión, mas concretamente, una mochila con al menos unos gayumbos y, en el caso de ser un discípulo de Rompetechos de primera categoría, una funda de lentillas, y lo mas importante... unas gafas.


Es decir, que en ese preciso momento me di cuenta que no había traído gafas, ni limpiador de lentillas, ni nada donde guardarlas...


Uno que es previsor y que en esa edad loca vivía prácticamente en el coche, al que solamente le faltaba el secador para parecer un coquetón estudio de soltero, no podía tener el kit-de-las-noches-locas de la Señorita Pepis guardadito en la guantera. Y buscando y rebuscando encontré lo que necesitaba, una funda de lentillas y un botecito con lo que yo creía era solución salina para guardarlas.


Ni corto ni perezoso, mas ancho que estrecho, abrí cuidadosamente la funda y la coloqué en mis rodillas con cuidado sumo. Acto seguido, cual ceremonia del te, extraje las lentillas y las coloqué cada una en su depósito, y despreocupadamente cogí el botecito de solución y volque un gran chorro en cada una de ellas.


Aaaaadios !!! un líquido rojuno, similar al pacharán, inundó la funda y al instante, como si de ácido sulfúrico se tratase, las lentes comenzaron a arrugarse y quedarse en un estado similar a pasas transparentes...


What the fuck?????!!!!! ¿que demonios es esto??? me pregunté estupefacto acercando la funda a escasos milímetros de mis ojazos... no puede ser !!! esto me pasa por seguir los dictados de la moda y ser un fashion victim... había llenado la funda con mi wonderfulloso tónico capilar para fortalecer las lanas y eso era malo, muy malo, para las lentillas. Y yo sin gafas...


Menos mal que no me perdía ni un solo capítulo de MacGiver. Sacando fuerzas de flaqueza y haciendo saliva cual bebé al que le están saliendo los dientes, agarré las lentillas y en cuestión de milisegundos estaban en mi boca, como un par de sugus. Salí escopetado del coche, abrí el maletero, aparté el montón de flyiers del bareto de un colega en Costa Polvoranca que según parece tenía que repartir no se cuando ni donde, y busque el kit de supervivencia donde guardaba las drongas y el agua para casos extremos, y llene mis mofletes con una buena dosis de Fontvella.


Pasados unos interminables minutos en los que dejé mas limpios que los chorros del moro los huecos de la funda mientras mi cara parecía un spot de Oraldine, los llené de agua mineral, baja en sal y minerales, y meti las lentillas, que habían perdido casi todas las arrugas y parecían menos pochas. Y esperando que se recuperasen, y para calmar un poco la taquicardia, me encaminé a la arenita a ver como subía en el horizonte el astro rey,


Las lentillas se habían recuperado mas o menos bien, de hecho me dio tiempo incluso a irme desde allí a Córdoba, a las fiestas de mi pueblo, donde la casualidad hizo que encontrase a mi hermano, y donde la fatalidad y de nuevo, el hardcore etílico, hicieron que abriese los ojos sentado en una solitaria silla, en un solitario cruce de calles a unas horas indecentes de la mañana, pero esa también es otra historia.


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::: Discusiones de verano
jueves :: 23 de agosto de 2007 :: 19:17
escuchando: ' Underworld - Dinosaur Adventure 3D '



Pa que luego digais... Uno aquí de vacaciones y blogueando para que el personal no se aburra en verano... si es que soy un buenazo...

El tema es que la playa, mas concretamente la arena de la playa, me ha traído a la cabeza gratos recuerdos de juveniles encuentros con el hampa, furthermore, me ha recordado las discusiones que un personaje de tamaño despiste como yo ha llegado a mantener con elementos del crimen organizado en pos de que el flagrante robo a mano armada fuese menos doloroso.

La historia viene de lejos. Corrían tiempos en los que los adelantos de la tecnología permitieron dar boleto a mis gafas de nerd y sustituir los culos de vaso que-se-ponian-oscuros-en-verano por unas flamantes lentillas que me permitían, sobre todas las cosas, disminuir el tiempo transcurrido entre el aviso de los colegas y el paso de la jamona de turno por la orilla.

Pero como todo en la vida, hay que tener un poco de sentido común, y cuando el contactólogo te dice que las lentillas tienen que limpiarse concienzudamente, te lo dice por algo. Pero claro, en plena efervescencia hormonal, un púber adorador de Onán como yo no podía quitarse las lentillas ni un solo segundo, aunque toda la arena de la playa estuviese metida dentro de esas finas láminas de polímero, un par de mamellas eran un par de mamellas.

El caso es que a la vuelta de las vacaciones no me quedó otro remedio que visitar al dortor de la vista porque ver, lo que se dice ver, ya no lo hacía. Sentado en ese potro oftalmológico frente a una pantalla con manchurrones, el señor dortor me increpó sobre el uso que había hecho de las lentes durante el verano. Parece ser que mis lentillas eran lo mas parecido a las conchas de un berberecho, de la arena que tenían incrustada. Además, habían afectado tanto a mis dioptrías que se habían declarado en huelga, y ni siquiera sin lentes era capaz de descifrar los jeroglíficos que tenía delante, en tamaño King Size.

El buen dortor me regaló en ese momento mi primer par de lentes de usar y tirar, me cogió del brazo y mirándome por encima de sus gafillas me dijo --muchacho, anda y date una vuelta con estas lentillas a ver si recuperas la visión as soon as possible-- y con un par de palmaditas en la espalda me mandó a deambular por las calles durante un par de horas antes de volver a continuar con la revisión.

Así que ni corto ni perezoso me dispuse a recorrer esas sórdidas callejuelas del Pueblo Nuevo de los años ochenta... toda una aventura. Me colgué al cinto el IPod de la época, el wonderfulloso ladrillo Sony Walkman reversible, lo mas parecido a una riñonera que había por entonces, y escuchando ese impagable casette ' A Kind Of Magic ' de las locas de Queen, me senté en el banco de un parque a calentarme la sangre como los lagartos o, en su defecto, los jubilados.

Sonaba el ' Who wants to live forever ' cuando, como si el título adelantase una premonición, sin previo aviso, casi sin verlo, se me sentó al lado un individuo. Metrochenta, gomina con caracolillos, americana de espiguilla y doscientos quilos de cadenas de oro en el cuello. Calorro calorro venido del mismo corazón de ' los focos ', aquel entrañable poblado que sirvió de exteriores a la fílmica vida de el Lute. Mi éxtasis queeneano se vino abajo cuando note la respiración del sujeto en el cuello. Ante mi indiferencia, el primo del Jero no tuvo mas remedio que hablarme, pero solamente para indicarme que me percatara de la faca de un palmo que tenía sujeta en la mano y cuyo filo apuntaba directamente a mi costado, cual lanza de Longinos.

--paaaayo... daaaame to lo que tengas o te piiiiincho-- susurró el pollo con ese deje de vendedor de bragas de mercadillo. Con esa mirada de reojo despectiva que me caracteriza y que parece decir ' ladran, luego cabalgamos ', le dije tranquilamente que lamentandolo horrores, no disponía en ese preciso momento de ninguna propiedad de la que sacar partido. No me gusta el oro, no llevo cadenas, y ni llevaba reloj, ara eso sí, vestía unas JotaJaiber con cordones de colores que eran la envidia de cualquier breaker de Nuevos Ministerios de la época.

Tras un lapso de tiempo en el que el delincuente rumiaba mi respuesta, y a la par que se rascaba la sesera con la mano libre, va y me suelta --pues dame eeeeeso-- el que, pregunté yo, educado... --eeeeso que llevas ahi colgaaao-- ¿que?, ¿mi walkman?, pardiez !!!, no eso no !!! el walkman no !!! --coooomo que no... trapaca o te claaaaavo--

Porque me pinchaba el lomo que si no va listo. Mas mosqueado que acongojado, y con toda la pesadumbre de mi corazón le tuve que dar el dichoso walkman. Pero, que cojones, no todo estaba perdido. --Una cosa es que te lleves el walkman, pero joer, déjame por lo menos la cinta, que es lo último de Freddy Mercury, ostias...

--¿cooomooooor?-- flipaba el calorro... --que si, que me dejes la cinta joer, que cuando se me mete una canción en la cabeza es muy jodío quitármela, y gastarse uno seiscientas pelas en una casette, no se puede hacer todos los dias !!!

Con los ojos desorbitados como dos huevos duros asomando por su jeta, el calorro estaba atónito, frente a una víctima de robo a mano armada vociferando a voz en grito que le devolviese la cinta. --eeee... pos va a ser que no-- ¿como que no?, ¿porque?, si ya te llevas la joya de la corona de Sony, joer, devuelveme la cinta-- que no !!!... --¿pero por que no? gritaba yo.

--porque si no no voy a poder demostrar que esto funciooooooona-- me dice el gitano, como si yo fuese el usurero prestamista al que le iba a vender el aparato en cuanto le dejase en paz.

Total... que habían trascurrido ya cerca de tres cuartos de hora de discusión y el parque comenzaba a llenarse de críos, jubiletas y oficinistas que salían de currar, por lo que el gepeto del gitano comenzó a perlarse de sudor y sus ojos a moverse de un lado a otro. --miiiiira, vas a hacer una coooosa... te vas a quedaaaar aqui un raaaato sin moveeeerte... y callaiiiito que te estoy vigilaaaando... y lo mismo que vino, se fue... así como un flus, visto y no visto.

Y el cabrón se llevó la casette.

Yo soy una persona de discutir poco, pero cuando me encuentro en este tipo de situaciones, me da por llevar la contraria. Como aquella vez que le di las gracias a unos yonkos que me querían robar el coche... pero eso es otra historia.

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::: Pervertidos
viernes :: 17 de agosto de 2007 :: 12:59
escuchando: ' Neil Young - Like a Hurricane '


Tenía pensado terminar esta triste y solitaria semana con un post recordatorio de mis experiencias personales refentes al catálogo de close encounters con algunos elementos del hampa, esos sospechosos habituales de las zonas de marcha que en la época de primeros de los noventa y en plena ebullición de eventos patrios como la Expo, las Olimpiadas, ese MadriZ capital de la cultura y como no, el quinto centenario de la apertura de nuestra gran Empresa Nacional de Trabajo Temporal, campaban a sus anchas por los extrarradios del foro.

Pero no. Que va. Nanai. Lo dejo pa la próxima. Vista la cálida acogida de mi post voyeurista que no hace mas que reafirmar que los humanos somos animales de costumbres y que los bajos instintos son muy similares entre congéneres de especie, sobre todo si te dedicas a la informática, he metido el dedo en la llaga y he bajado a los infiernos de la perversión para traer algo de luz al mundo de los mortales, cual Prometeo del vicio y la corrupsión.

Sólo a algún becario solitario encargado de rellenar las páginas mas sórdidas del diario online en el que le ha tocado realizar las prácticas en plena canícula veraniega se le hubiera ocurrido montar una especie de podcast perverso en el que los ciudadanos de a pie dejasen esas guarreridas españolas imaginarias que estarían encantados de realizar sin que las personas de bien le tachasen de sátiro, amoral o anormal.

El diario es el 20 minutos, y el contestador warrindongo que han montao es este que os pongo a continuación en el que podeís escuchar lo que le remueve los bajos al personal...


Como se de buena tinta que sois bastante perretes y os va a dar mazo pereza escucharlas todas, os haré un tracklist con los hits de susodicho contestador que no hay que perderse... y en el que os añado un somero resumen de la perversión relatada...

Track 19 - ancianas obesas y a poder ser mutiladas ... lo mejor el final ...
Track 24 - enanos de jardín rellenos de dulce de membrillo ...
Track 26 - cara de culo
Track 32 - se han tenido que apuntar a la asociación de luxaciones
Track 35 - el poeta

Se que no me vais a dar las gracias por tamaño esfuerzo y que la pérdida de valores morales y criterios psicológicos que he tenido que soportar hasta escuchar todos los mensajes no os va a remover vuestra sucia conciencia, pero bueno, si me veis por la calle, invitadme a unas copas y ya.

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